PASO DE CEBRA

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Foto: Santiago Arau Pontones

 

CALLE MADERO Y EJE CENTRAL / Crónica coreográfica

Vas caminando por Madero, pensando cualquier cosa, hasta que llegas al cruce con Lázaro Cárdenas y tu vista se posa en el paso de cebra, luego alzas la mirada: están todos ellos del otro lado. Ellos son EL OTRO. La humanidad ahí se concentra. Oficinistas, turistas, adolescentes, mujeres, niños, viejos. Flora y fauna de la ciudad. No te das cuenta pero tu cuerpo ya empezó a hacer su estrategia: ¿Cuál es el hueco? ¿Iré en línea recta? ¿Me voy hacia la derecha o hacia la izquierda? instintivamente te “ensanchas,” tu cuerpo se prepara para la batalla. La multitud y la espera: detonadores de ansiedad.

Viene el siga para ti, y en una ojeada rápida ves dónde han quedado los carros y lanzas el cuerpo hacia adelante l o m á s r á p i d o p o s i b l e para ganar los espacios vacíos –la ingenuidad siempre nos habita-; tratas de mirar a todos pero no puedes, pasan demasiado rápido, tus oídos apenas intuyen conversaciones fragmentadas por la velocidad y el aire; mientras tu cuerpo se adelanta a buscar los intersticios: se hace de lado, esquiva uno, se sigue de frente, ladea torso y piernas, los otros hacen lo mismo mientras lo esquivan. ESTO ES UN GRAN BAILE. Y el milagro sucede: en treinta segundos, más de cien cuerpos cruzan el paso de cebra más habitado de la ciudad de México.

No te das cuenta pero después de pasar al otro lado, tus piernas se destensan, tu pecho se relaja un poco, tus brazos toman su lugar anterior y sigues, caminando como antes, pensando cualquier cosa.

 

English

 

MADERO STREET AND EJE CENTRAL / Choreographic cronicle

You walk through Madero, thinking about anything, until you get to the intersection with Lázaro Cárdenas and your sight settles on the zebra crossing, then you look up: they are all on the other side. They are THE OTHER. The humanity there is concentrated. Office workers, tourists, teenagers, women, children, old people. Flora and fauna of the city. You do not realize it but your body has already begun to make its strategy: What is the gap? Will I go in a straight line? Do I go to the right or to the left? Instinctively you “expand,” your body prepares for battle. The crowd and the waiting: anxiety triggers.

The green light comes for you to cross, and in a quick glance you see where the cars have been and you throw the body forward, more or less, to gain the empty spaces – ingenuity always inhabits us; you try to look at everyone but you can not, they pass too fast, your ears barely sense conversations fragmented by speed and air; while your body goes ahead to look for the interstices: it is done of side, it avoids one, it is followed of front, it tightens torso and legs, the others do the same while they avoid it. THIS IS A GREAT DANCE. And the miracle happens: in thirty seconds, more than a hundred bodies cross the most inhabited zebra crossing in Mexico City.

You do not realize it but after passing to the other side, your legs and chest relaxes,, your arms take their previous place and you continue, walking as before, thinking about anything.